miércoles, 18 de septiembre de 2013

La terapia grupal previene la depresión en adolescentes en riesgo

Septiembre 2013- Los hijos de padres depresivos tienen un mayor riesgo de padecer la misma enfermedad, pero un nuevo estudio sugiere que las sesiones de terapia grupal parecerían disminuir ese efecto.

"Nos sorprendió el efecto sostenido durante todo el seguimiento", dijo el autor principal del estudio, doctor William R. Beardslee, del Departamento de Psiquiatría del Hospital de Niños de Boston.
Junto a su equipo, Beardslee había hallado un reducido riesgo de depresión nueve meses antes de que comenzaran las terapias cognitivo-conductuales. Los nuevos resultados muestran que el riesgo sigue siendo reducido dos años después de finalizadas.
El estudio incluyó a 316 adolescentes de padres que habían padecido o padecían trastornos depresivos.
La mitad participó del programa terapéutico con ocho sesiones semanales grupales de 90 minutos con un terapeuta entrenado, más seis sesiones mensuales. El resto recibió la atención habitual.
Los participantes tenían síntomas de depresión, pero no un trastorno depresivo que podía diagnosticarse. Se evaluaron los "episodios depresivos" de los adolescentes que duraban por lo menos dos semanas, según lo iban informando los menores y sus padres.
Durante el estudio y los dos años del seguimiento (unos 33 meses), el 37 por ciento del grupo tratado con la terapia grupal tuvo por lo menos un episodio depresivo, mientras que en el grupo control fue el 48 por ciento. Pero la diferencia surgió sólo en los hijos de los adultos sin depresión clínica al inicio del estudio.
Si los padres no tenían depresión durante el estudio, la terapia cognitiva conductual prevenía un episodio depresivo por cada seis adolescentes del programa. Pero en los hijos de padres deprimidos, las sesiones de terapia no tuvieron efecto alguno, según publica el equipo en JAMA Psychiatry.
"Primero, necesitamos comprender cómo la depresión de los padres se asocia con resultados diferenciales. Luego, tenemos que apuntar a esos factores para reducir sus efectos en los hijos", dijo Beardslee a Reuters Health.
"El próximo paso será aprender más sobre cómo orientar programas similares a las poblaciones que más se beneficiarían, y desarrollar y poner a prueba sistemas para poder llegar a la población", dijo Irwin Sandler, profesor de psicología y director del Centro de Investigación de la Prevención de Arizona State University (Tempe), quien no participó del estudio.
"Es uno de los contados estudios recientes que prolonga los resultados a 33 meses, un desarrollo alentador y esperanzador", agregó.
Beardslee comentó que la terapia tendría una buena relación costo-efecto y sería más indicada para los adolescentes con depresión que para prevenir el trastorno.
Myrna Weissman, profesora de epidemiología psiquiátrica de Columbia University (Nueva York), opinó que la terapia cognitiva conductual es un tratamiento muy efectivo y que no sorprende ver que sirve para la prevención.
"Tampoco me sorprendió que la depresión de los padres obstaculizara la prevención", lo que refuerza la idea de que esos padres también reciban tratamiento, explicó la especialista.
FUENTE: JAMA Psychiatry, online 4 de septiembre del 2013.

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